Que filo !
Cuando lo sorprendí desapareciendo de un mordisco una enorme fuente de ensalada de papa, afortunadamente ya estaba curada de las impresiones. Al notar luego cóm,o quería literalmente atragantarse la olla, no tuve más remedio que, con disimulo, llamarle la atencion. Sin embargo, la gota que colmó mi entusiasmo fue cuando al final de aquel exorbitante almuerzo, luego de desaparecer una enorme olla de sopa, una bandeja de fríjoles con lomo saltado y pan con mantequilla, muy serio, solia hacerlo en estos trances, como militar ponía el rostro en atencion, pidió por favor no le pusieran azúcar al té porque llevaba varios días haciendo dieta; ademas, dijo que en realidad las personas no saben comer y con ademanes en una imaginaria pizarra, explicó que las personas deberían comer estrictamente lo necesario y no dejarse inducir por la cuchara.. ah! y tambien no olvidar los ejercicios..."
Con estas explicaciones fue cuando finalmente arribé a la conclusion que el muchacho se estaba pasando de la raya. Fue también entonces que tome la drastica decision que, a partir de ese momento en adelante, fingiria que estaba viendo la televisión o haciendo algo importante porque la alimentacion es sagrada y este payaso no puede estar jugando con su salud.

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